martes, 30 de agosto de 2011

España. Madrid. Navacerrada. XXII Reunión Anual de escaladores. Aniversario de la I Expedición Española. Expedición Andes 1961

Salvador Rivas, Pedro Acuña y Antonio Pérez Ayuso ascienden al campamento II (5350 m) durante la primera ascensión de la arista NE del Huascarán Sur (6768 m)
Foto Expedición Andes 1961


Los Andes 450 años después

La XXII Reunión Anual de escaladores, que celebrará el Grupo de Alta Montaña Español (GAME), del 23 al 25 de septiembre en Navacerrada (Madrid), conmemorará el 50 aniversario de la I Expedición Española que, en 1961, fue a los Andes del Perú.

La participación estará abierta a todos los escaladores, miembros o no del GAME, porque el fin de la Reunión será intercambiar experiencias y disfrutar de unas jornadas de escalada con otros amigos que, por razones de distancia, no se ven con frecuencia.

Véase más detalles sobre la celebración e inscripciones en el tríptico de la Reunión.

Andes. Perú. Cordillera Blanca. Cashán Oeste. Arista N. Escalada de Cabeza y Fernández

El español Carlos Cabeza y el peruano Diego Fernández escalaron el 25 de julio de 2011 la parte rocosa de la arista norte, hasta entonces virgen, del poco frecuentado Cashán Oeste (5686 m) de la Cordillera Blanca de los Andes del Perú.

La aguda cima del Cashán Oeste (5686 m) se observa desde Huaraz


Carlos voló con su esposa y sus dos niños desde Madrid a Lima el 15 de julio. Disponía de un mes de vacaciones, aunque sólo de una semana para escalar en Perú. Cuatro días más tarde se despidió de su familia y viajó en autobús hacia el norte (unos 400 km) hasta Huaraz, capital del departamento de Ancash y del andinismo peruano. El día 21 subió en taxi a la quebrada Rajucolta, a casi 4000 m de altitud, para aclimatarse un poco y explorar el acceso a la arista N del Cashán Oeste.

Carlos Cabeza encontró un buen lugar para campo base (4880 m) durante su exploración el 21 de julio.
Foto Carlos Cabeza 2011


La semana anterior acordó con Diego Fernández que se reunirían en Huaraz el 22 de julio. Pensaban llevar material para roca y nieve. Una vez escalaran la primera parte de la arista, de granodiorita, bajarían y volverían a escalarla cargados con la indumentaria glaciar necesaria para alcanzar la cima. Era una estrategia práctica, que el azar desbarataría:

«La misma noche del día 21, Diego me telefonea porque se retrasará tres días. Es un revés para mí, ya que altera mis planes familiares. Además, él tiene previsto ir a escalar el Cerro Parón (La Esfinge) el próximo día 28 de julio. En fin, la logística deberá ser distinta a la prevista debido a la falta de tiempo. Sólo dispondremos de cuatros días para aproximarnos al Cashán y abrir la vía en auténtico estilo alpino.

El domingo 24 por la mañana temprano llegó Diego a Huaraz. Preparamos el material, tomamos un taxi y con nuestros dos porteadores nos plantamos en la quebrada Rajucolta. Subimos despacio las empinadas pendientes hasta nuestro campo base. Aquí, comimos y bebimos un poco, y sin tiempo que perder cargamos el material en nuestras mochilas de ataque.

Cashán Oeste (5686 m) sobre la quebrada Rajucolta
Foto Carlos Cabeza 2011


Recorremos el trayecto que nos separa del principio de la futura vía. Parece corto pero la altura y el desnivel lo hacen eterno. Tras dos horas de subida por la morrena alcanzamos un punto cerca de la base de la arista. Es tarde, así que dejamos el material y nos lanzamos hacia el campo base agotados. Llegamos tarde. Ha sido una larga jornada. Con una mezcla de soroche y cansancio tomamos una decisión: mañana renunciaremos a escalar con mochilones, escalaremos sólo con pies de gato y hasta donde lleguemos.

Nuestro despertador suena a las cuatro de la madrugada del 25 de julio. Ni nos movemos. Muy poco a poco nos desperezamos e intentamos ingerir algo de desayuno. Con las primeras luces del alba nos ponemos a caminar abrigados, por el frío amanecer. Llegamos al depósito de material más rápido que el día anterior. Nos encordamos y escalamos en ensamble por una arista hasta la base de la vía.

El primer largo nos presenta dificultad, un diedro de V+, con pasos clave de bavaresa atlética, que aceleran demasiado mi ritmo cardiaco. Grito de alegría al superar estas dificultades. Después de este largo escalamos en ensamble por lo menos 150 metros por una arista sencilla, aunque con un tramo de IV+.

En el tercer largo está sin duda la clave de la vía. Diego la resuelve escalando una atlética laja en bavaresa (6a+) y luego supera una estética fisura perfecta para encajar las manos. El largo no nos deja indiferentes, ¡es alucinante! Nuestra moral sube ya que sabemos que hemos pasado lo más duro.

Carlos Cabeza en el cuarto largo de la arista N del Cashán Oeste
Foto Diego Fernández 2011


El cuarto largo depara escalada en placa expuesta, seguida de una placa fisurada (de Vº) donde disfrutamos. Un largo más de transición nos lleva hasta otro muy bonito, caracterizado por un diedro con fisura ciega bastante empinado.

Percibimos la proximidad de la nieve, que será nuestra "cima" esta vez. Sólo un largo más nos lleva hasta donde no podemos ascender más sin botas. Estamos a 5550 m. Hemos escalado unos 460 metros en siete tiradas desde el principio de las dificultades, que en conjunto graduamos MD superior 6a+. Ahora toca rapelar de manera más directa, un poco a la derecha de nuestro ascenso.(1)

No sin algún incidente --montaje de rápeles y enganche de cuerdas-- llegamos a la base de la vía, envueltos por la noche. Es aquí donde el GPS nos ayuda a resolver en la oscuridad el laberinto morrénico que nos separa del campo base, librándonos de un posible vivac. Tras 14 horas de actividad estamos de vuelta en el base. Me voy la cama sin cenar. Duermo más de 12 horas del tirón. Hoy sólo nos queda desandar los 800 metros de desnivel que nos separan del Taxi, esta vez sin porteadores.

Línea de la escalada de Carlos Cabeza y Diego Fernández en la arista N del Cashán Oeste
Foto Carlos Cabeza 2011


Estamos contentos, especialmente yo porque mi familia llega a Huaraz mañana. Tal vez otro año volvamos para ponerle "la guinda al pastel" escalando la arista de nieve hasta la cima; quién sabe.»

Una crónica más amplia sobre esta escalada se encuentra en viaclásica

Comunicación personal y agradecimientos
Carlos Cabeza Sánchez

Notas

(1) «Fueron siete rápeles por una línea diferente a la escalada, más o menos en línea recta desde la parte superior de la vía, casi siempre a la derecha de ella según se mira desde abajo. Destrepamos parte de la arista central, pero rapelamos hacia la mitad en una zona de IV+.»