Names in the Andes. How to name peaks, passes and glaciers in high South America.
By Evelio Echevarría Loveland (Colorado) USA
All seven Andean nations have rules instituted for giving names to newly discovered places in their territories. Regarding unnamed peaks, passes and glaciers some, or many parties, mostly foreign but also national, have ignored, or have shown little familiarity with, such rules.
Although they were originated by the relevant geographical authorities of seven nations, those rules are uniform in their purposes. They are reviewed here in order to make them more widely known to mountaineers.
I. Travelers should do their best to ascertain that no local names exist. Except for very isolated or unpopulated places like Patagonia, names very often already exist and even two or three names for a same peak are not uncommon,
II. If no local names are forthcoming, invented names must conform to the following options:
a) If at all possible, new names should be awarded in consultaron with the local inhabitants.
b) A natural object could be named after a descriptive characteristic of its own (i.e., Cerro Mesón Alto, or "Lofty Flat-top," Chile).
c) A natural object may be named after an adjacent feature, like a pasture, alp, stream, etc. (i.e., Nevado de Tolima, so named after a regional province and place).
d) Occasionally, a name could be drawn from the local lore or tradition (i.e., Nevado de Chani, after an Inca mythical giant, Argentina).
For names not in the standard Castilian Spanish in common use among the Andean peoples, invented names should be rendered into the local vernacular, taking care to observe the proper spelling (i.e., Nevado Tacuriti, Perú, drawn from the local Quichua, "Silky Snow").
Travelers should abstain from imposing names that, however appropriate they may be, repeat those showing on existing national or local maps and charts. This is a recent restriction designed by the relevant geographical authorities of the Andean countries to avoid repetition of existing names (i.e., the much resorted to, "Cóndor," "Centinela," "Catedral" and the like).
III. Wholly unacceptable names are those commemorating friends, relatives or oneself, benefactors or saints as well as geographical features, places, historic persons, events or institutions of any homeland. Festive, humorous, political and commercial names are certain to be rejected.
Authorities expressly forbid names of persons in existence. However, they are inclined to accept names of personages of the past who had rendered signal services to the national geography and exploration (Le., Cerro Riso Patrón, Chile, so named after Luis Riso Patrón, foremost Andean explorer and surveyor).
In some cases pertaining to Patagonia and Tierra del Fuego, parties have christened features with the name of the boat that took them to their place of destination. But Andean rules make clear that such names would be acceptable only if they belong to boats used for charting or surveying purposes. names of boats used for simple navigation, transportation, tourism or pleasure trips will not qualify.
Generally speaking, names that do not conform to the rules and restrictions described above will tend to be, as the well known climber-author John Ricker once wrote, "unacceptable and worse, tactless and offensive." Furthermore, a mountain baptized with an unacceptable name, may in full right be re-christened by posterior climbers.
It would be of a great help to the geographical authority of the country involved if new names could be connected to a well determined height or location drawn from the official maps and chatis. Such names do need to be submitted to those authorities. The simple entering of new names in mountaineering reports, sketch-maps, journals or books does not guarantee official acceptance.
Sources
1 Alpine Journal. London : The Alpine Club. 1966, pp. 144-145, editor note.
2 American Alpine Journal. New York : American Alpine Club. 1962, p. 156, editor note.
3 Armada de Chile. Departamento de Navegación e Hidrografía. Determinación de nombres geográficos. Santiago de Chile : Armada de Chile. 1967.
4 ECHEVARRÍA, Evelio. A Survey of Andean Ascent. 1961-1970. American Alpine Journal. New York : American Alpine Club. 1973, pp. 342-344, note.
5 -- Bautizo de cumbres. Problemas y soluciones. Revista Andina, nº 92. Santiago de Chile : Club Alemán Andino. 1972, pp. 21-23.
6 -- Bautizo de cumbres. La nueva guerra. En: Chile andinista. Su historia. Santiago de Chile : Autoedición. 1999, pp. 166-167.
7 Instituto Geográfico Militar de Chile. Normalización de nombres geográficos. Montreal, 1987.
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viernes, 6 de mayo de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Andes. Toponimia. Nuevos orónimos. Parte I
Los Andes y sus nombres: Cómo bautizar montañas, pasos y glaciares en la alta Sudamérica
Por Evelio Echevarría Loveland (Colorado) USA
Todas las siete naciones andinas han instituido regulaciones sobre cómo «bautizar» lugares nuevos dentro de su territorio. En lo que respecta a montañas, pasos y glaciares muchos grupos, tanto nacionales como extranjeros, han desconocido o han preferido desconocer las regulaciones sobre el bautizo de relieves andinos.
Aunque provengan de siete naciones diferentes, son reglamentos uniformes y claros. Se repasan a continuación para que se apliquen como se debe.
I. Antes de proceder a un bautizo, todo viajero o expedicionario debe confirmar primero que no exista nombre local alguno. Se sabe que a excepción de lugares muy aislados, en la Patagonia por ejemplo, a menudo hay nombres de uso local. Más todavía: a menudo existen dos o tres nombres locales para un mismo relieve.
Dentro de lo posible, todo nombre nuevo se debe imponer tras haber consultado a los habitantes del lugar.
II. Si no existen nombres locales, los nombres se deben decidir siguiendo las regulaciones de las instituciones geográficas nacionales:
A) Se puede bautizar un relieve según sus características propias; por ejemplo, Cerro Mesón Alto, de Chile. Es decir, nombre de aplicación local.
B) Se puede bautizar un relieve tomando el nombre de un lugar cercano, como pueda ser, un estero, una vega, un poblado, etc. Por ejemplo, Nevados de Aconquija (Argentina), así llamados por el antiguo pueblo a sus pies.
C) A veces se puede bautizar un relieve según la tradición o leyenda locales. Por ejemplo, Nevado Pariacacca (Perú), así conocido por un titán andino.
D) Abstenerse de imponer nombres que, por muy adecuados que puedan ser, repitan denominaciones ya existentes o que aparezcan en mapas y cartas nacionales o incluso locales. Esta es una nueva reglamentación acordada por las autoridades geográficas andinas para evitar la excesiva repetición de nombres. Sirva de ejemplo las socorridas denominaciones acostumbradas por extranjeros, como «Cóndor», «Centinela», «Catedral», etc.
E) Los nombres de personas o personajes vivos están prohibidos. De la historia o del pasado, se aceptan nombres personales si se trata de quienes hayan rendido señalados servicios a la geografía y a la exploración nacional. Por ejemplo, Cerro Riso Patrón (Chile), por el más destacado explorador y cartógrafo andino.
F) Completamente inaceptables son los nombres o bautizos en conmemoración de amigos, parientes, benefactores o a uno mismo, como también de santos, personajes históricos o importantes tanto nacionales como extranjeros, o que pertenezcan a lugares y relieves, acontecimientos e instituciones de todo país; y más aún si se trata de país extranjero. Todo nombre festivo, humorístico, jocoso, político o comercial será rechazado.
En algunos casos pertenecientes a la exploración patagónica y fueguina, los expedicionarios han bautizado relieves con el nombre de la embarcación que los transportó a aquellas tierras. Pero los reglamentos andinos exigen que tal clase de nombres se acepten solamente si se trata de barcos que participaron en levantamientos cartográficos o hidrográficos. No se aceptan por tanto nombres de embarcaciones que fueron para simple navegación, turismo o placer.
Por lo general, todo nombre que no se conforme con las reglas enunciadas arriba tiende a ser, como anotó el conocido alpinista y autor canadiense John Ricker, inaceptable y lo que es peor, sin tacto y ofensivo: «unacceptable and worse, tactless and offensive».
Finalmente, todo nombre nuevo que llene los requisitos mencionados, deberá ser registrado, con su debida documentación, en la institución geográfica mayoritaria de cada país.

Que cualquier relieve andino aparezca con nombre nuevo en mapas, o en las publicaciones que sean, no garantiza que se le acepte en forma oficial.
Se recomienda que en la documentación a presentar, a cada relieve bautizado se le relacione con alturas o lugares ya fijados en mapas y cartas oficiales.
Fuentes consultadas
1 Alpine Journal. London : The Alpine Club. 1966, pp. 144-145, nota de editor.
2 American Alpine Journal. New York : American Alpine Club. 1962, p. 156, nota de editor.
3 Armada de Chile. Departamento de Navegación e Hidrografía. Determinación de nombres geográficos. Santiago de Chile : Armada de Chile. 1967.
4 ECHEVARRÍA, Evelio. A Survey of Andean Ascent. 1961-1970. American Alpine Journal. New York : American Alpine Club. 1973, pp. 342-344, nota.
5 -- Bautizo de cumbres. Problemas y soluciones. Revista Andina, nº 92. Santiago de Chile : Club Alemán Andino. 1972, pp. 21-23.
6 -- Bautizo de cumbres. La nueva guerra. En: Chile andinista. Su historia. Santiago de Chile : Autoedición. 1999, pp. 166-167.
7 Instituto Geográfico Militar de Chile. Normalización de nombres geográficos. Montreal, 1987.
Véase además: Normas generales para el Uso de Abreviaturas en el Instituto Geográfico Nacional de Argentina
Por Evelio Echevarría Loveland (Colorado) USA
Todas las siete naciones andinas han instituido regulaciones sobre cómo «bautizar» lugares nuevos dentro de su territorio. En lo que respecta a montañas, pasos y glaciares muchos grupos, tanto nacionales como extranjeros, han desconocido o han preferido desconocer las regulaciones sobre el bautizo de relieves andinos.
Aunque provengan de siete naciones diferentes, son reglamentos uniformes y claros. Se repasan a continuación para que se apliquen como se debe.
I. Antes de proceder a un bautizo, todo viajero o expedicionario debe confirmar primero que no exista nombre local alguno. Se sabe que a excepción de lugares muy aislados, en la Patagonia por ejemplo, a menudo hay nombres de uso local. Más todavía: a menudo existen dos o tres nombres locales para un mismo relieve.
Dentro de lo posible, todo nombre nuevo se debe imponer tras haber consultado a los habitantes del lugar.
II. Si no existen nombres locales, los nombres se deben decidir siguiendo las regulaciones de las instituciones geográficas nacionales:
A) Se puede bautizar un relieve según sus características propias; por ejemplo, Cerro Mesón Alto, de Chile. Es decir, nombre de aplicación local.
B) Se puede bautizar un relieve tomando el nombre de un lugar cercano, como pueda ser, un estero, una vega, un poblado, etc. Por ejemplo, Nevados de Aconquija (Argentina), así llamados por el antiguo pueblo a sus pies.
C) A veces se puede bautizar un relieve según la tradición o leyenda locales. Por ejemplo, Nevado Pariacacca (Perú), así conocido por un titán andino.
D) Abstenerse de imponer nombres que, por muy adecuados que puedan ser, repitan denominaciones ya existentes o que aparezcan en mapas y cartas nacionales o incluso locales. Esta es una nueva reglamentación acordada por las autoridades geográficas andinas para evitar la excesiva repetición de nombres. Sirva de ejemplo las socorridas denominaciones acostumbradas por extranjeros, como «Cóndor», «Centinela», «Catedral», etc.
E) Los nombres de personas o personajes vivos están prohibidos. De la historia o del pasado, se aceptan nombres personales si se trata de quienes hayan rendido señalados servicios a la geografía y a la exploración nacional. Por ejemplo, Cerro Riso Patrón (Chile), por el más destacado explorador y cartógrafo andino.
F) Completamente inaceptables son los nombres o bautizos en conmemoración de amigos, parientes, benefactores o a uno mismo, como también de santos, personajes históricos o importantes tanto nacionales como extranjeros, o que pertenezcan a lugares y relieves, acontecimientos e instituciones de todo país; y más aún si se trata de país extranjero. Todo nombre festivo, humorístico, jocoso, político o comercial será rechazado.
En algunos casos pertenecientes a la exploración patagónica y fueguina, los expedicionarios han bautizado relieves con el nombre de la embarcación que los transportó a aquellas tierras. Pero los reglamentos andinos exigen que tal clase de nombres se acepten solamente si se trata de barcos que participaron en levantamientos cartográficos o hidrográficos. No se aceptan por tanto nombres de embarcaciones que fueron para simple navegación, turismo o placer.
Por lo general, todo nombre que no se conforme con las reglas enunciadas arriba tiende a ser, como anotó el conocido alpinista y autor canadiense John Ricker, inaceptable y lo que es peor, sin tacto y ofensivo: «unacceptable and worse, tactless and offensive».
Finalmente, todo nombre nuevo que llene los requisitos mencionados, deberá ser registrado, con su debida documentación, en la institución geográfica mayoritaria de cada país.

Nombres locales: Cerro Kgolca - La Roca
Nombres invasores: Cerro de Parón - La Esfinge
Foto: Sevi Bohorquez
Que cualquier relieve andino aparezca con nombre nuevo en mapas, o en las publicaciones que sean, no garantiza que se le acepte en forma oficial.
Se recomienda que en la documentación a presentar, a cada relieve bautizado se le relacione con alturas o lugares ya fijados en mapas y cartas oficiales.
Fuentes consultadas
1 Alpine Journal. London : The Alpine Club. 1966, pp. 144-145, nota de editor.
2 American Alpine Journal. New York : American Alpine Club. 1962, p. 156, nota de editor.
3 Armada de Chile. Departamento de Navegación e Hidrografía. Determinación de nombres geográficos. Santiago de Chile : Armada de Chile. 1967.
4 ECHEVARRÍA, Evelio. A Survey of Andean Ascent. 1961-1970. American Alpine Journal. New York : American Alpine Club. 1973, pp. 342-344, nota.
5 -- Bautizo de cumbres. Problemas y soluciones. Revista Andina, nº 92. Santiago de Chile : Club Alemán Andino. 1972, pp. 21-23.
6 -- Bautizo de cumbres. La nueva guerra. En: Chile andinista. Su historia. Santiago de Chile : Autoedición. 1999, pp. 166-167.
7 Instituto Geográfico Militar de Chile. Normalización de nombres geográficos. Montreal, 1987.
Véase además: Normas generales para el Uso de Abreviaturas en el Instituto Geográfico Nacional de Argentina
domingo, 24 de octubre de 2010
Andes. Perú. Cordillera Blanca. Exploraciones con Evelio Echevarría. Parte II
Por Txomin Uriarte
Bakio (Bizkaia), País Vasco, julio de 2009
Fotografía Sevi Bohórquez
El siguiente texto es continuación de Perú. Cordillera Chaupijanca. Exploraciones con Evelio Echevarría. Parte I
Cordillera Blanca
Mientras Sevi visita a sus amistades en Huaraz, la capital del andinismo peruano, viajo en coche con Evelio a la quebrada de Llanganuco. Una vez en Cebollapampa, subimos a pie hasta la laguna 69, entre los nevados Pisco y Chacraraju. Por la tarde regresamos a la ciudad.
El día 15 emprendemos los tres nuestra segunda salida. El objetivo es la zona del nevado Cajap, 5230 m, detrás del paso de Huarapasca, por la carretera (pista de tierra y piedra) que va a las minas de Huansalá.
Nos aproximamos en taxi. Entramos en el Parque Nacional antes de la desvación al glaciar de Pastoruri, ahora cerrada por asuntos medioambientales. Llegamos hasta una curva desde la que el mapa germano indica que se sube a la laguna de Cajap, donde queremos instalar el campamento.
Con nuestros pesados bultos a cuesta, al principio, guiados por el mapa, nos esforzamos en busca de una laguna escondida. Es inútil. Revisamos toda la quebrada, entre los 4600 los 4900 m. Nada responde a lo que buscamos. Bajamos otra vez hacia la pista de ripio y nos instalamos en un altozano, entre ruinas de corrales, con agua cerca.
Exploramos entonces otra quebrada más próxima al paso de Huarapasca. Subimos otra vez hasta los 4800 m. Tampoco está la laguna. Además nieva. Entre la nieve y la niebla todo se cubre de blanco enseguida. Mañana veremos.
Al día siguiente apenas se ve. Nieva, niebla, viento. Sólo podemos esperar. Repasamos el mapa, que sigue sin aclararnos nada. Nos lo aprendemos de memoria. Dormitamos, dormimos. Empiezan las miserias: frío en los pies y en los huesos, temblorina, diarrea, ciática… Salimos a dar otra vuelta, a entrever e imaginar a lo lejos las alpacas, las vacas y los carneros. Volvemos a la tienda y al mate de coca. Mañana nos iremos. Cae una fuerte nevada por la noche.
Amanece con buen tiempo.
Tenemos que esperar a que salga el sol para que se sequen las tiendas. No sabemos cómo podremos volver, pero de madrugada creimos oir el ruido de un coche que bajaba hacia Huansalá.
Esperaremos en la carretera por si vuelve.
Y es verdad. Nos recoge. Hemos tenido “una suerte horrorosa”, dice Evelio, porque es raro que un coche circule ya por esta pista. A media mañana estamos de nuevo en Huaraz.
En resumen, han sido un par de salidas. Una gris y otra blanca. Con resultados alpinistas –andinistas– escasos. Sólo hemos alcanzado un par de cimas, de importancia secundaria, de cuyos nombres no estamos seguros y que muy probablemente fueran ascendidas antes.
También hemos comprobado la falta de coincidencia entre el mapa y el terreno que representa en la zona oriental del paso de Huarapasca.
Pero la experiencia humana ha sido muy enriquecedora. Hemos convivido doce días con Evelio, en su mundo, con sus planes, sus decisiones, sus conversaciones y sus silencios. Con su rico anecdotario y su inmensa humanidad. Ahora tengo una buena documentación para publicar la entrevista que buscaba.
Yosulpaaki! que es una forma quichua de decir gracias. El “Inti tayta” (el padre Sol) nos ha acompañado poco, pero nos ha permitido vivir unos días intensos en Ancash.

Txomin Uriarte (foto de la derecha), jefe de redacción de la revista Pyrenaica, es el actual presidente de la Federación Vasca de Montañismo.
Para una entrevista más amplia véase la revista del Club Vasco de Camping Elkartea, Errimaia, nº 70, 1ª de 2010.
Publicó su entrevista "Evelio Echevarría, la esencia del andinismo", en Pyrenaica, nº 232, 3 de 2008.

Evelio Echevarría (foto de la izquierda), doctorado en Letras Hispánicas, es catedrático emérito de Colorado State University desde que se jubiló en 1997.
Para conocer su historial breve véase la tapa trasera de su último libro Chile andinista: su historia (edición final ampliada), Santiago de Chile, 1999.
Véase una entrevista relativamente reciente.
Un currículo documentado y extenso lo publica José Herminio Hernández www.culturademontania.com.ar
Bakio (Bizkaia), País Vasco, julio de 2009
Fotografía Sevi Bohórquez
El siguiente texto es continuación de Perú. Cordillera Chaupijanca. Exploraciones con Evelio Echevarría. Parte I
Cordillera Blanca
Mientras Sevi visita a sus amistades en Huaraz, la capital del andinismo peruano, viajo en coche con Evelio a la quebrada de Llanganuco. Una vez en Cebollapampa, subimos a pie hasta la laguna 69, entre los nevados Pisco y Chacraraju. Por la tarde regresamos a la ciudad.
El día 15 emprendemos los tres nuestra segunda salida. El objetivo es la zona del nevado Cajap, 5230 m, detrás del paso de Huarapasca, por la carretera (pista de tierra y piedra) que va a las minas de Huansalá.Nos aproximamos en taxi. Entramos en el Parque Nacional antes de la desvación al glaciar de Pastoruri, ahora cerrada por asuntos medioambientales. Llegamos hasta una curva desde la que el mapa germano indica que se sube a la laguna de Cajap, donde queremos instalar el campamento.
Con nuestros pesados bultos a cuesta, al principio, guiados por el mapa, nos esforzamos en busca de una laguna escondida. Es inútil. Revisamos toda la quebrada, entre los 4600 los 4900 m. Nada responde a lo que buscamos. Bajamos otra vez hacia la pista de ripio y nos instalamos en un altozano, entre ruinas de corrales, con agua cerca.
Exploramos entonces otra quebrada más próxima al paso de Huarapasca. Subimos otra vez hasta los 4800 m. Tampoco está la laguna. Además nieva. Entre la nieve y la niebla todo se cubre de blanco enseguida. Mañana veremos.Al día siguiente apenas se ve. Nieva, niebla, viento. Sólo podemos esperar. Repasamos el mapa, que sigue sin aclararnos nada. Nos lo aprendemos de memoria. Dormitamos, dormimos. Empiezan las miserias: frío en los pies y en los huesos, temblorina, diarrea, ciática… Salimos a dar otra vuelta, a entrever e imaginar a lo lejos las alpacas, las vacas y los carneros. Volvemos a la tienda y al mate de coca. Mañana nos iremos. Cae una fuerte nevada por la noche.
Amanece con buen tiempo. Tenemos que esperar a que salga el sol para que se sequen las tiendas. No sabemos cómo podremos volver, pero de madrugada creimos oir el ruido de un coche que bajaba hacia Huansalá.
Esperaremos en la carretera por si vuelve.
Y es verdad. Nos recoge. Hemos tenido “una suerte horrorosa”, dice Evelio, porque es raro que un coche circule ya por esta pista. A media mañana estamos de nuevo en Huaraz.
En resumen, han sido un par de salidas. Una gris y otra blanca. Con resultados alpinistas –andinistas– escasos. Sólo hemos alcanzado un par de cimas, de importancia secundaria, de cuyos nombres no estamos seguros y que muy probablemente fueran ascendidas antes.
También hemos comprobado la falta de coincidencia entre el mapa y el terreno que representa en la zona oriental del paso de Huarapasca.
Pero la experiencia humana ha sido muy enriquecedora. Hemos convivido doce días con Evelio, en su mundo, con sus planes, sus decisiones, sus conversaciones y sus silencios. Con su rico anecdotario y su inmensa humanidad. Ahora tengo una buena documentación para publicar la entrevista que buscaba.
Yosulpaaki! que es una forma quichua de decir gracias. El “Inti tayta” (el padre Sol) nos ha acompañado poco, pero nos ha permitido vivir unos días intensos en Ancash.

Txomin Uriarte (foto de la derecha), jefe de redacción de la revista Pyrenaica, es el actual presidente de la Federación Vasca de Montañismo.
Para una entrevista más amplia véase la revista del Club Vasco de Camping Elkartea, Errimaia, nº 70, 1ª de 2010.
Publicó su entrevista "Evelio Echevarría, la esencia del andinismo", en Pyrenaica, nº 232, 3 de 2008.

Evelio Echevarría (foto de la izquierda), doctorado en Letras Hispánicas, es catedrático emérito de Colorado State University desde que se jubiló en 1997.
Para conocer su historial breve véase la tapa trasera de su último libro Chile andinista: su historia (edición final ampliada), Santiago de Chile, 1999.
Véase una entrevista relativamente reciente.
Un currículo documentado y extenso lo publica José Herminio Hernández www.culturademontania.com.ar
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Txomin Uriarte
viernes, 22 de octubre de 2010
Andes. Perú. Cordillera Chaupijanca. Exploraciones con Evelio Echevarría. Parte I
Por Txomin Uriarte
Bakio (Bizkaia), País Vasco, julio de 2009
Fotografía Sevi Bohórquez
Por fin, a comienzos de junio de 2008, me encontré en la ciudad peruana de Huaraz con el alpinista-documentalista Antonio Gómez Bohórquez, a quien los amigos llamamos Sevi porque residió en Sevilla, pero nació en Cádiz, aunque desde muy joven vive en Murcia. Habíamos mantenido una larga y cordial relación por escrito y por teléfono, pero todavía no nos habíamos visto.
Ahora los dos estábamos allí dispuestos a acompañar en sus exploraciones a Evelio Echevarría, al que ambos conocíamos desde hace muchos años. Habíamos sido sus huéspedes en Colorado, en años distintos, y recorrido alguna que otra senda de las montañas norteamericanas.
Deseábamos verle, estar con él, conversar sobre muchas cosas, oírle, disfrutar de su compañía, ascender si fuera posible alguna cima virgen. Y en mi caso concreto, convencerle para que me aceptase escribir para Pyrenaica un largo artículo sobre él.
Cordillera Chaupijanca
Para nuestra primera salida elegimos la cordillera Chaupijanca, situada entre las cordilleras Blanca y Huayhuash. Evelio había estado por allí hacía unos años, precisamente con Sevi y Consuelo Amorós. Pero le quedaba un hueco por conocer que podría presentar ascensiones interesantes, donde la cartografía no es concluyente.
La madrugada del 9 de junio subimos en autobús por la carretera del Callejón de Huailas hacia el paso de Conococha (4080 m) para bajar a Pachapaqui. Pensábamos terminar de conocer la zona.
Mis compañeros anduvieron años atrás por la vertiente occidental del Shicra (ca. 5198 m), en esta cordillera. Consuelo y Sevi abrieron una vía por el excelente hielo de la cara oeste y la delicada nieve polvo de las cornisas de la arista sureste de este nevado. Mientras, Evelio ascendía solitario a la cima oriental (ca. 4900 m) de un cerro rocoso vecino. Estas actividades fueron registradas en The American Alpine Journal 2004, y en Pyrenaica, nº 222, 2006.
Ahora tenemos previsto seguir hasta el fondo del valle central para desviarnos por otro secundario, hacia la izquierda, antes de llegar al paso de Yanashallash.
Necesitamos buenas perspectivas. Queremos ascender hasta un collado alto del oeste para ver la parte opuesta de la cordillera.
Pachapaqui, antiguo caserío de pastores a casi 3900 msnm, es una vieja aldea minera, deprimida, ahora en supuesta recuperación. Está al norte del distrito de Aquia, en la provincia de Bolognesi del departamento de Ancash. A finales de 2008 la compañía minera junior International Consolidated Minerales (ICM) de Reino Unido empezará la producción de 500 toneladas de concentrado de mineral de zinc, plata, cobre y plomo. Las reservas y recursos de la mina esperan de la planta concentradora un rendimiento de 1000 toneladas diarias durante ocho años y medio. Los aldeanos comentan que en 2010 producirá además oro y estaño.
El paisaje es gris. El cielo está gris. Empieza a llover. Instalamos nuestras “carpas” en la ladera izquierda a la entrada del poblado.
Preparamos nuestra primera infusión, mate de coca. Cenamos. Bajamos al valle. Negociamos con un arriero los servicios de un burro para la aproximación de mañana con nuestros petates. Nos acostamos para pasar una larga noche. Nieva en cuanto oscurece. Parece que no hay riesgo de que nos visiten los “pericotes” humanos. Pericotes son esos ratoncillos dispuestos a robar comida.
Por la mañana, el burro se ha convertido en una destartalada camioneta. El chófer-arriero nos acompaña luego hasta la vaguada donde instalamos el campamento, a 4540 m, junto a un riachuelo, bajo una cumbre picuda, un Matterhorn andino pequeñito que ayer estaba cubierto de nieve y hoy muestra sus laderas negruzcas.

Subimos por la ladera norte hacia dicha cima. Cruzamos sorprendidos una carretera de tierra y piedras (de ripio) que no aparece en el mapa del Club Alpino Austroalemán que usamos de referencia.

Sevi alcanza la cumbre del Ñauca (4919 m), pero la niebla rara vez le permite ver el paisaje.
Por la noche, larga noche, la temperatura ha bajado a –5º C.
El día amanece soleado. Subiremos hasta el collado desde el que podremos ver todo el valle opuesto.

Lo vemos. Desde el collado las vistas de las cordilleras lejanas parcialmente cubiertas de nubes son preciosas.
Las cercanías, sin embargo, por más que miramos y miramos, tienen poco interés montañero.
Desvía nuestra atención el sistema de carreteras altas, las explotaciones a cielo abierto, la minas que preforan las montañas, los residuos blanquecinos y rojizos que arrasan las laderas…
Incapaces de distinguir cumbres cercanas relevantes que nos atraigan, volvemos a dirigir nuestras miradas hacia las lejanas montañas con sus cimas cubiertas por las nubes.
Por una bonita cresta aérea trepamos a un cerro rocoso de 4846 m, que queda encima del campamento. Puede que estemos sobre el Ñaucapunta o el cerro Rawapatac, que podría significar 'repisa donde caen las piedras'.
Disfrutamos de nuestro modesto logro, en esta cumbre que nos permite contemplar las cordilleras Huayhuash, Blanca y el resto de Chaupijanca.
Al bajar intercambiamos opiniones. Coincidimos en que la zona no merece más esfuerzos.
Por la mañana desmontamos el campamento y bajamos a a la carretera para esperar el autobús. Por fortuna pasa primero un coche, que sirve de taxi. Convencemos al chófer para que rebaje su ilusa tarifa y, con una sonrisa, decide llevarnos hasta Huaraz.
Continúa en Perú. Cordillera Blanca. Exploraciones con Evelio Echevarría. Parte II
Bakio (Bizkaia), País Vasco, julio de 2009
Fotografía Sevi Bohórquez
Por fin, a comienzos de junio de 2008, me encontré en la ciudad peruana de Huaraz con el alpinista-documentalista Antonio Gómez Bohórquez, a quien los amigos llamamos Sevi porque residió en Sevilla, pero nació en Cádiz, aunque desde muy joven vive en Murcia. Habíamos mantenido una larga y cordial relación por escrito y por teléfono, pero todavía no nos habíamos visto.
Ahora los dos estábamos allí dispuestos a acompañar en sus exploraciones a Evelio Echevarría, al que ambos conocíamos desde hace muchos años. Habíamos sido sus huéspedes en Colorado, en años distintos, y recorrido alguna que otra senda de las montañas norteamericanas.Deseábamos verle, estar con él, conversar sobre muchas cosas, oírle, disfrutar de su compañía, ascender si fuera posible alguna cima virgen. Y en mi caso concreto, convencerle para que me aceptase escribir para Pyrenaica un largo artículo sobre él.
Cordillera Chaupijanca
Para nuestra primera salida elegimos la cordillera Chaupijanca, situada entre las cordilleras Blanca y Huayhuash. Evelio había estado por allí hacía unos años, precisamente con Sevi y Consuelo Amorós. Pero le quedaba un hueco por conocer que podría presentar ascensiones interesantes, donde la cartografía no es concluyente.
La madrugada del 9 de junio subimos en autobús por la carretera del Callejón de Huailas hacia el paso de Conococha (4080 m) para bajar a Pachapaqui. Pensábamos terminar de conocer la zona.Mis compañeros anduvieron años atrás por la vertiente occidental del Shicra (ca. 5198 m), en esta cordillera. Consuelo y Sevi abrieron una vía por el excelente hielo de la cara oeste y la delicada nieve polvo de las cornisas de la arista sureste de este nevado. Mientras, Evelio ascendía solitario a la cima oriental (ca. 4900 m) de un cerro rocoso vecino. Estas actividades fueron registradas en The American Alpine Journal 2004, y en Pyrenaica, nº 222, 2006.
Ahora tenemos previsto seguir hasta el fondo del valle central para desviarnos por otro secundario, hacia la izquierda, antes de llegar al paso de Yanashallash.Necesitamos buenas perspectivas. Queremos ascender hasta un collado alto del oeste para ver la parte opuesta de la cordillera.
Pachapaqui, antiguo caserío de pastores a casi 3900 msnm, es una vieja aldea minera, deprimida, ahora en supuesta recuperación. Está al norte del distrito de Aquia, en la provincia de Bolognesi del departamento de Ancash. A finales de 2008 la compañía minera junior International Consolidated Minerales (ICM) de Reino Unido empezará la producción de 500 toneladas de concentrado de mineral de zinc, plata, cobre y plomo. Las reservas y recursos de la mina esperan de la planta concentradora un rendimiento de 1000 toneladas diarias durante ocho años y medio. Los aldeanos comentan que en 2010 producirá además oro y estaño.
El paisaje es gris. El cielo está gris. Empieza a llover. Instalamos nuestras “carpas” en la ladera izquierda a la entrada del poblado.Preparamos nuestra primera infusión, mate de coca. Cenamos. Bajamos al valle. Negociamos con un arriero los servicios de un burro para la aproximación de mañana con nuestros petates. Nos acostamos para pasar una larga noche. Nieva en cuanto oscurece. Parece que no hay riesgo de que nos visiten los “pericotes” humanos. Pericotes son esos ratoncillos dispuestos a robar comida.
Por la mañana, el burro se ha convertido en una destartalada camioneta. El chófer-arriero nos acompaña luego hasta la vaguada donde instalamos el campamento, a 4540 m, junto a un riachuelo, bajo una cumbre picuda, un Matterhorn andino pequeñito que ayer estaba cubierto de nieve y hoy muestra sus laderas negruzcas.

Subimos por la ladera norte hacia dicha cima. Cruzamos sorprendidos una carretera de tierra y piedras (de ripio) que no aparece en el mapa del Club Alpino Austroalemán que usamos de referencia.

Sevi alcanza la cumbre del Ñauca (4919 m), pero la niebla rara vez le permite ver el paisaje.
Por la noche, larga noche, la temperatura ha bajado a –5º C.
El día amanece soleado. Subiremos hasta el collado desde el que podremos ver todo el valle opuesto.

Lo vemos. Desde el collado las vistas de las cordilleras lejanas parcialmente cubiertas de nubes son preciosas.
Las cercanías, sin embargo, por más que miramos y miramos, tienen poco interés montañero.
Desvía nuestra atención el sistema de carreteras altas, las explotaciones a cielo abierto, la minas que preforan las montañas, los residuos blanquecinos y rojizos que arrasan las laderas…
Incapaces de distinguir cumbres cercanas relevantes que nos atraigan, volvemos a dirigir nuestras miradas hacia las lejanas montañas con sus cimas cubiertas por las nubes.
Por una bonita cresta aérea trepamos a un cerro rocoso de 4846 m, que queda encima del campamento. Puede que estemos sobre el Ñaucapunta o el cerro Rawapatac, que podría significar 'repisa donde caen las piedras'.
Disfrutamos de nuestro modesto logro, en esta cumbre que nos permite contemplar las cordilleras Huayhuash, Blanca y el resto de Chaupijanca.Al bajar intercambiamos opiniones. Coincidimos en que la zona no merece más esfuerzos.
Por la mañana desmontamos el campamento y bajamos a a la carretera para esperar el autobús. Por fortuna pasa primero un coche, que sirve de taxi. Convencemos al chófer para que rebaje su ilusa tarifa y, con una sonrisa, decide llevarnos hasta Huaraz.
Continúa en Perú. Cordillera Blanca. Exploraciones con Evelio Echevarría. Parte II
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